Comiendo en la mesa de Salomón
He dejado la sombra colgada en algún residuo de mí por salir al encuentro de la luna presente… Admito el ritmo hambriento de las agujas del tiempo al enhebrar la corteza vetusta sobre hombros pies y manos Las palabras son claves perfectas para hipnotizar En un espacio sin color carente de sonido alguno inundado de olor fuerte a tierra mojada Anteriormente amanecí en un mandato espectralmente inmenso alojado en cuerpo y mente ajeno promulgo desde tus interioridades el llamado incierto del mañana tan espacioso como ajeno universal e ilógico Tu pasión por existirme Mi delirio de escaparme.