Villalobos hártate tus treinta denarios


¡Pobrecito pulgarcito que apenas existes!
Podría contarte que hubo una vez un poeta
que hablaba cara a cara con la luna
Poeta burlador de muertes y de nombres
de silabas extrañas.

Nayda Medrano.

 

De rituales y versos mágicos
Un poeta inmenso en dimensión humana
Y humano hasta el tuétano por descifrar misterios
Fue poeta errante hacedor de sueños
La pesadilla constante- hiriente y viviente en el  vientre del dragón guanaco
Fue: Piedra-papel-tijera Ya!
Fue: Imprecación ingeniosa desde el Vietnam de Cuscatlán
Remedo radioactivo de angustias sociales
Ladrillo seco por echarse el trago amargo de ser salvadoreño
Subsidiado por tu amor patrio a vivir con la muerte a cuestas
Irreverente por puro placer de ser la oveja más negra
Blanco perfecto para la envidia de su tiempo
-Y pasados los años- Seguís existiendo
Paseándote en la leche de los que te creyeron muerto
…Y es que los muertos asustan pero más cuando renuncian a quedarse muertos.

Comentarios

Publicar un comentario

Comenta y dime que parte del poema ha tocado algún recuerdo o activado una experiencia olvidad por ti.

Entradas populares de este blog

De inorgánico a orgánico

Hertz

Pan de abeja